Ternura

La ternura es un sentimiento relacionado con el amor y el cariño que nos provocan determinadas personas y situaciones por su dulzura, vulnerabilidad o delicadeza. Es un sentimiento que los payasos y las payasas también producen en algún momento. Y nos gusta.

Un payaso nos provoca ternura cuando lo vemos en líos, no sabe cómo salir y nos lo hace saber; a veces es una payasa la que se ha equivocado y “encaja” el error sin temor a la situación. En el devenir del clown, se dan muchos momentos que provocan ternura y, si provocan ternura, sin duda, provocan amor, serenidad, belleza, encanto y verdad.

Efectivamente, detrás de la ternura hay honestidad, hay sinceridad y también hay verdad. Y eso para el clown es algo muy valioso a la hora de establecer vínculos con el público. Entonces, la ternura, lejos de ser una debilidad, pasa a ser una fortaleza desde la autenticidad payasa. Una fortaleza que permite al público aliarse con un payaso en apuros o una payasa equivocada; una fortaleza que nos humaniza como clowns y como espectadores.

TERNURA-ARTURO-ROJO

Son muchos los payasos y las payasas que conocemos. En ocasiones, su cara, su expresión o su estar derrochan ternura por todos los costados; en otros momentos es su torpeza, su forma de expresar las emociones, su tontería… A veces es con una sutil mirada, un pequeño gesto, un leve movimiento… que, finalmente, en la relación con el público, se convierte en algo grande, rotundo e intenso. Sí, un momento tierno de un clown, sin duda, es un momento grandioso, glorioso y único que nos hace valorarlo por lo que es y no por lo que hace.

Mostrar ternura en el código payaso, y en la vida también, es dar y recibir, es aceptar y confiar, es mostrar y permitir (se), es agradar y, por supuesto, es hacer sonreír y reír.

Así pues, mostremos nuestra ternura y hagámonos grande con ella.

Jesús Jara y Amaia Prieto