La vulnerabilidad en el clown

Según el diccionario etimológico, VULNERABLE viene de vulnerabilis, palabra formada por vulnus (herida) y el sufijo –abilis, que indica posibilidad. Con lo cual, VULNERABLE se refiere a la posibilidad de ser herido o herida, dañado o dañada. VULNERABILIDAD, entonces, significa posibilidad de ser herido, atacada o perjudicado.

Muchas veces vulnerabilidad y debilidad se consideran sinónimos. Pero la vulnerabilidad es algo muy diferente a la debilidad y esto lo sabe bien el clown. Efectivamente, la debilidad es la incapacidad de resistirse a un ataque o a una herida y, sin embargo, la vulnerabilidad es la esencia de todas las emociones y sentimientos. Sentir significa ser vulnerable. Así que, el clown nos aporta apreciar y respetar el valor y el atrevimiento que hay en la vulnerabilidad.

Nos interesa mucho cuando un payaso o una payasa se muestran vulnerables, cuando nos enseñan que están susceptibles, que lo que ocurre les afecta, que están expuestos, inseguros, en una situación comprometida… Y eso no quiere decir que sea débil, porque como dice Brené Brown:

             Sí, cuando somos vulnerables estamos totalmente expuestos.

             Sí, entramos en esa cámara de tortura llamada incertidumbre.

             Sí, asumimos un enorme riesgo emocional.

        …pero no hay razón para creer que asumir riesgos, afrontar la incertidumbre y exponernos a las emociones, equivalga a debilidad.

El mundo del clown nos enseña que mostrarse vulnerable es el primer paso para reconocer nuestros riesgos y el desequilibrio que suponen y, a partir de ahí, incrementar positivamente nuestra posibilidad de enfrentarlos.

El clown es transparente, no esconde lo que le sucede, combate su sensación de vergüenza desde la vulnerabilidad, desde comunicar lo que le ocurre… y resulta que lo que pasa entonces es que esto le conecta con el público.

Mostrar su fragilidad, su torpeza, su infortunio y conectar con la emoción real que le provoca, es un gran alimento para afrontar estas situaciones y conseguir la empatía y simpatía del público.

Así que, ¡¡vivamos la vulnerabilidad con la natuarilidad y autenticidad que nos dan nuestros payasos y nuestras payasas!!

Reflexiones de Jesús Jara y Amaia Prieto