Ilusión

Nos encanta el lenguaje, descubrir sentidos, jugar con los significados, transformarlo y darle una lógica payasa.

ILUSIÓN. Sin duda diríamos que es una característica payasa. Pero ¿Qué es la ilusión?

Según el diccionario María Moliner hay dos acepciones claras:

  1. Imagen formada en la mente de una cosa inexistente tomada como real. Visión.
  2. Alegría o felicidad que se experimenta con la posesión, contemplación o esperanza de algo. Esperanza o creencia vana con que alguien se siente contento.

En ambos casos, se habla de una “expectativa”, cuando una imagen es tomada como real sin serlo o cuando experimentamos alegría o felicidad por algo que esperamos.

Un payaso se ilusiona porqu`ress-for-ilusione ve la realidad de otra manera, desde la amplitud, desde la inocencia, desde la diferencia que le dan sus sentidos agrandados… ¿Es un engaño lo que ve? ¿Lo que oye? ¿Cómo lo ve? ¿Cómo lo oye? Esa maravillosa discordancia, esa distorsión payasa, promueve un tipo de estar, de sentir y de pensar divergente que enriquece su propia vivencia y la de quien le mira. Sí, en ocasiones, en muchas quizás, el clown toma como real algo que es inexistente y lo vive con intensidad, con lo cual genera situaciones de locura e irrealidad, que enriquecen su bagaje y el del público.

Por otro lado, efectivamente, desde el estado payaso, la alegría y la felicidad se experimentan con gran ímpetu ante la esperanza de algo que está por ocurrir… El clown vive en el presente y, desde ahí, proclama todo su regocijo, su regodeo, su júbilo y su deleite ante algo que espera, algo que desea… ante la expectativa de que, finalmente, algo suceda. Su ilusión es un motor, es un generador de emociones y esas emociones se intensificarán si por fin ocurre lo que anhela y se calmarán o transformarán si no… En cualquiera de los casos, esa ilusión es un bastión importante que predispone en positivo al clown ante cualquier reto, experiencia o acontecimiento.

Así pues, pongámonos la nariz para alterar nuestra percepción y activar nuestra alegría y, si después resulta que nos des-ilusionamos, sigamos con la nariz puesta para seguir alterándonos y emocionándonos… porque sí, de ILUSIÓN, también se vive.

Jesús Jara y Amaia Prieto

Escuela de Payasos Los Hijos de Augusto