HUMOR Y CLOWN EN LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

El SENTIDO DEL HUMOR es una fortaleza humana que, junto con otras como la creatividad, la curiosidad, la valentía, la humildad, la autenticidad, la apertura, la justicia… son fundamentales para todas las personas, sobre todo, si están ante un conflicto.

Las fortalezas son rasgos de la personalidad que se manifiestan a través de pensamientos, sentimientos y acciones, y que se pueden aprender a lo largo de la vida. Y eso es maravilloso, porque quien no las tenga, las puede entrenar…

¿Y por qué nos puede venir bien cultivar la fortaleza del sentido del humor en la resolución de conflictos?

1. Porque hay que potenciar las emociones positivas y eso no significa ignorar o descartar las negativas. Todas las emociones son adaptativas y, por tanto, necesarias; nos vinculan con nuestro entorno, nos impulsan a hacer o dejar de hacer cosas, contactar o dejar de contactar con personas… Es importante reconocerlas en nuestra persona y también en las otras, especialmente si hay un conflicto. Sin embargo, todo indica que cultivando la alegría, la gratitud o la esperanza puede mejorar nuestro estado actual y, sobre todo, preparar nuestro cuerpo y nuestra mente para afrontar con éxito dificultades y situaciones desfavorables que estén por venir. En este sentido Bárbara Fredickson dice que “las emociones positivas ensanchan nuestro repertorio de ideas y acciones y nos ayudan a cimentar y construir recursos mentales duraderos”. O lo que es lo mismo, el pensamiento de las personas que se sienten a gusto es más creativo, más flexible, más amplio y abierto. Y, además, las emociones positivas ayudan a reparar los efectos de las emociones negativas, ayudan a aumentar el grado de resiliencia y mejoran los niveles de felicidad de las personas.

2. Porque con el humor movilizamos la mirada optimista y se nos amplía la forma de ver el mundo y las cosas que nos pasan. Ser optimista supone activar la tendencia a pensar y sentir en positivo y eso no significa ver todo de color de rosa, no, las personas optimistas no son personas ilusorias, no olvidan el lado amargo de la vida, no miran la realidad de forma pasiva, sino que la miran tal y como es… pero con la confianza de que la realidad puede mejorar. Hablamos de lo que Carlos Hernández llama “optimismo inteligente” y que lleva implícito que hay que actuar, tomar iniciativas que mejoren y generen oportunidades, para las personas y los grupos, desde la convicción de que el futuro es nuestro.

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3. Porque el humor nos ayuda a tomarnos las cosas de otra manera en los conflictos, a digerirlos mejor, a vivir los problemas con naturalidad, como parte de la vida. Y por eso, el humor es útil en la resolución de conflictos ya que:

  • El humor produce acercamiento entre las personas, estimula la confianza y la complicidad.
  • El humor mejora las relaciones humanas, creando un entorno más agradable y humano.
  • A través del sentido del humor podemos tomar cierta distancia para relativizar los momentos de tensión que se puedan dar.
  • A través del humor se describe la situación de otra manera, puesto que el humor estimula un estilo de pensamiento creativo y original, lateral y divergente.
  • El humor ayuda a reparar los efectos de las emociones negativas, a reponernos de las malas experiencias y a mejorar los niveles de bienestar de las personas.

Con todo, podemos pensar que utilizar el humor en la resolución de conflictos es un riesgo, pero también lo es la palabra y no por eso dejamos de usarla… La propuesta es crear buenos ambientes, con prudencia y empatía, y experimentar que la risa, la sonrisa y el buen humor pueden ser nuestros aliados… Y el espíritu clown puede ser nuestro gran cómplice porque el clown es uno de los mejores comunicadores que la humanidad haya tenido jamás, está siempre instalado en el presente, es emocionalmente inteligente y positivo, nos permite muchas formas de estar y pensar y nos transforma, nos mejora, nos humaniza… Cualidades fundamentales si queremos resolver conflictos de forma constructiva y posibilitadora.

Así pues, tengamos cerca un clown, el nuestro, el de cada persona; incorporemos sus valores, introduzcamos el humor en nuestra vida, sonriamos y riamos… sobre todo de nosotros mismos. Porque como dice el refrán, AFORTUNADAS LAS PERSONAS QUE NOS REÍMOS DE NOSOTRAS MISMAS PORQUE NUNCA NOS FALTARÁN MOTIVOS PARA REÍR.

Amaia Prieto y Jesús Jara