¡Gorda, tu padre!

Una payasa y dos payasos están a punto de entrar en un lugar imaginario para llevar a cabo una misión imposible y, entonces, uno de los payasos dice:

  •  Que entre primero la gorda.

A lo que la payasa contesta:

  •  ¡Gorda, tu padre! Y ahora voy a entrar.

Y entra.

 

Ese fue el tiempo exacto que la payasa empleó en contestar al improperio de su compañero de misión. Dejó clara su postura y su opinión y no perdió ni un segundo más, consciente de que la prioridad era la misión. Tampoco se instaló en la rabia contra el payaso, sino que lo vio como un compañero que había cometido un error, sin más.

Lo mismo queremos hacer ante la expresión “eres un payaso”, dicha despectivamente y que es una de las preguntas estrella en cualquier entrevista que nos hacen.

Tenemos tantas apasionantes misiones que realizar, tantos hermosos sueños que cumplir, que no podemos distraernos en algo que solo el tiempo acabará resolviendo, siempre que sigamos creciendo y haciendo bien nuestro trabajo. Siempre que hagamos llegar nuestra mirada, nuestra pasión y nuestras emociones al mayor número posible de personas. Siempre que sigamos ampliando nuestro campo de acción a la sanidad, la educación, la psicología positiva, la mediación, la empresa, la intervención social, el tercer sector, las prisiones, las familias, el desarrollo personal, la tercera edad…

gordatupadre

 No nos gusta la expresión “eres un payaso”, no es justo, pero no nos vamos a distraer del camino por ello.

  •  ¡Gorda, tu padre! Y ahora, a seguir trabajando.

 

Jesús Jara y Amaia Prieto, Escuela de Payasos LOS HIJOS DE AUGUSTO