Esquizofrenia sana

LA ESQUIZOFRENIA SANA

…y lo vamos a explicar.

 

Veamos dos maneras de leer el título:

–         la esquizofrenia (sustantivo) sana (adjetivo), sin ningún verbo que complete la oración, quedando así como un sintagma nominal sin más que llama la atención, eso sí, sobre la posibilidad de que exista una esquizofrenia que no produzca malestar ni problemas, propios o ajenos.

–         La esquizofrenia (sujeto) sana (verbo). Oración afirmativa que requiere una explicación, en este caso hablamos de una esquizofrenia basada en un desdoblamiento, la persona y el clown, con los beneficios consecuentes que produce el ejercicio payaso en las personas que lo practican.

De la síntesis de estas dos posibilidades, surge una nueva afirmación: la esquizofrenia sana, sana.

 

…y también lo vamos a explicar.

 

A través del juego clown, que se inicia con el ritual de colocarse una nariz roja sobre la propia, nos permitimos una transformación que nos conecta con nuestra infancia: curiosidad, entusiasmo, juego, libertad, autenticidad… Y conseguimos, así, sanar algunas de las heridas que hemos ido sufriendo a lo largo de  nuestra vida. Recuperar el espíritu infantil activa el estado payaso, devolviéndonos la sonrisa en tiempo y forma, es decir, con mayor frecuencia y espontaneidad.

Porque como dijo L. O. Burnier “la nariz de clown es la máscara más pequeña del mundo… la que menos esconde y la que más revela”.

Por tanto, y como resumen de esta síntesis, la esquizofrenia sana que supone transformarnos en nuestro clown nos ayuda a sanar nuestro espíritu.

Aclaración final: no escribimos como lingüistas, médicos o psicólogos, es decir, no nos interesa el concepto exacto de la palabra esquizofrenia, nos referimos a él en su acepción más extendida y popular de tener doble personalidad. Que es lo que se siente cuando conseguimos dominar con fluidez la transición entre yo y el clown y el viaje de vuelta del clown al yo.

 

Amaia Prieto y Jesús Jara