El humor en las organizaciones

Aquí tenéis unas reflexiones en torno a la importancia de incluir el humor, el buen humor, en las organizaciones como un nuevo valor para las personas, los equipos y las empresas. Sin duda el clown puede hacer mucho en este ámbito, porque ya sabemos que el clown es uno de los mejores transmisores de la risa y del humor que la humanidad haya tenido jamás…

EL HUMOR EN LAS ORGANIZACIONES

(Publicado en EL LEVANTE. El mercantil Valenciano _ 29 de septiembre de 2013).

Son muchos los trabajos científicos que corroboran los beneficios que el humor aporta en la salud, en las relaciones, en la motivación, en la resolución de problemas, en la disposición al cambio… Y, desde aquí, nos atrevemos a asegurar, con la ciencia del sentido común, que cualquier persona puede comprobar en sus carnes, venas, neuronas, hormonas y papilas (gustativas, o no), que con buen humor nos disponemos de una manera más relajada, animada y optimista a afrontar cualquier tarea.

Desde 2002, en La Escuela de Payasos LOS HIJOS DE AUGUSTO, recibimos personas de todos los ámbitos laborales (dentistas, consultores, economistas, terapeutas, sanitarios, coachs, monjas, educadoras, informáticas, pasteleros, policías, gestores, doulas, comerciales…) que buscan ampliar o mejorar sus recursos personales y profesionales a través del humor. Pero ¿por qué? Pues porque…

  • El humor nos brinda la posibilidad de distanciarnos de nosotros mismos y de nuestro entorno para tener una perspectiva diferente con la que entender y aceptar esta realidad cambiante y dinámica en la que personas y empresas estamos inmersos.
  • La risa, la sonrisa, el buen ánimo… fortalecen la confianza que cada persona tiene en sí misma y nos permiten tener una mirada fresca, abierta, nueva con la que abordar productivamente las situaciones adversas del día a día.
  • El sentido del humor activa y potencia el pensamiento creativo y lateral, que favorece la activación, la experimentación y la innovación, tan necesarias en las empresas del siglo XXI.
  • Cuando reímos, nuestro cuerpo se revitaliza a través de la activación de la dopamina, la relajación de los músculos y de la mente, la inhibición del dolor… Cambios físicos beneficiosos y baratos, sin ninguna contraindicación médica, que previenen el estrés, el burn out, la intolerancia a la frustración, el hastío, la depresión, la apatía, la desilusión…
  • Con humor, somos más capaces de sacar lo bueno de cada situación, de fluir con los acontecimientos, de encontrar en la calamidad una oportunidad, asumiendo las dificultades con optimismo como profesionales eficaces y resilientes, imprescindibles en los equipos de cualquier sector empresarial.
  • Si compartimos buenos ratos con alguien, establecemos vínculos emocionales, nos sentimos en cercanía, empatizamos y nos reconocemos como seres humanos que, al fin y al cabo, estamos en el mismo barco.

Esto no quiere decir que las cosas haya que tomárselas siempre a risa, pero sí quiere decir que tener un talante positivo y una mirada sonriente, facilita que nos tomemos la vida personal, familiar, social y también laboral de una manera constructiva y proactiva. Para enfrentar el cambio, se necesitan organizaciones que diversifiquen puntos de vista y que gestionen con entusiasmo y creatividad su potencial de adaptación e improvisación, resolución y posicionamiento. Introducir el humor en la empresa, confiar en la naturaleza humana y su potencial creativo, reír para aprender y desaprender puede mejorar una organización sin necesidad de grandes cambios. Supone aumentar en optimismo, flexibilidad y compromiso. Es una cuestión de actitud y de convicción, se trata de apostar por una cualidad que tenemos como seres humanos y que aporta positivismo, pasión y buen ambiente. Aventurarse por el humor es una decisión que no nos asegura de inmediato que mejore nuestra cotización en bolsa, ni nuestra producción, ni nuestros ingresos… pero sí nos asegura que mejoraremos y reforzaremos nuestras personas, equipos y departamentos, y sus vínculos.

Ante nuevos tiempos, nuevos retos y nuevos descubrimientos.

Jesús Jara y Amaia Prieto