Curiosidad y asombro

Curiosidad y asombro

Hace poco supimos que, según la RAE, curiosidad es:

  1. f.Deseo de saber o averiguar alguien lo que no le concierne.
  2. f.Vicio que lleva a alguien a inquirir lo que no debiera importarle.

Y asombro:

  1. m.Susto, espanto, en su primera acepción:

Sin embargo, no hace muchos años la primera acepción de curiosidad era “deseo de saber o averiguar una cosa”. Asimismo, asombro era “impresión en el ánimo que alguien o algo causa a una persona, especialmente por alguna cualidad extraordinaria o por ser inesperado.

Conclusión: hemos salido perdiendo porque nos han dado gato por liebre.  Donde había cosas positivas como el deseo de saber o lo que provocaba una cualidad extraordinaria ahora tenemos vicios, cotilleo y espantos.

Pues no estamos de acuerdo, señores y señoras de la Academia, la curiosidad y el asombro tienen un papel importante, vital incluso, en el ADN del ser humano, en nuestra historia y desarrollo como especie. Son características que nos impulsan a conocer a través de la experimentación, que nos permiten acercarnos a lo incomprensible, que nos socializan para investigar en grupo, que nos permiten APRENDER.

curiosidad-y-asombro

Y en la infancia y en el clown son condición sine qua non para desarrollar nuestra personalidad y para jugar, ese verbo tan denostado muchas veces y que los payasos y las payasas no dejamos de reivindicar en positivo.

Curiosear, asombrarse son trampolines para la acción, para accionar y reaccionar. Son verbos de la misma familia que buscar, investigar, cuestionarse, caminar, moverse, discurrir, probar, inventar, descubrir, vivir…

Son verbos que afirmamos y reafirmamos como parte de lo mejor del diccionario y del ser humano.

 

Jesús Jara y Amaia Prieto