Cuento inocente

El mundo clown y la infancia comparten mucho: curiosidad, inocencia, juego, disparate, movimiento, espontaneidad, ternura, locura, diversión, pasión, belleza, encanto y verdad. Nos encanta utilizar la infancia como inspiración: su disponibilidad por hacer de todo un espectáculo, su vitalidad, su claridad y su simplicidad. Cuando encontramos nuestro clown, de alguna manera, conectamos con el niño, con la niña que todos llevamos dentro y que nos aporta una mirada auténtica, particular, originaria, pura… He aquí un ejemplo en forma de cuento extraído del libro de Jesús Jara: Desdc mi Payaso: Cuadernos de Navegación

Érase que se era una payasa con alma de niña. Y por eso, incapaz de entender cosas como ayer, hoy y mañana. Se llamaba Tierna.

 –          ¿Hoy es fiesta?

–          Hoy, no, Tierna. Mañana.

–          ¿Mañana?

–          Sí, mañana, cuando te despiertes.

–          ¿Cuando me despierte hoy?

–          No. Cuando te despiertes, ya no será hoy. Será mañana.

–          ¿Pero cuándo es mañana?

–          Mira, ahora es hoy. Te duermes. Y cuando te despiertas, ya no es hoy. Es mañana.

–          … (¿?) …¿Pero hoy es fiesta?

–          No, cariño. Hoy…

–          El grillo que encontramos el otro día en casa, ¿tenía llaves o entró por la terraza?

–          …(¿?)

Me quedaba sin palabras. Bueno, y sin terminar la explicación de ayer, hoy y mañana. Que, por supuesto, tendría que repetir al cabo de unos días, siete exactamente.

 –          ¿Hoy es fiesta?

–          Hoy, no. Mañana.

–          ¿Mañana?…

A mitad de camino entre la explicación y mi paciencia, y por cambiar de tema, le decía:

 –          A  mí me gustas mucho tú.

Y ella me contestaba:

 –          A  mí  me gusta mucho… el queso.

Cogía un trozo y comenzaba a comérselo. Y entre dientes y con la boca llena, seguía…

 –          Todavía no me has explicado cuándo es mañana.

–          Mira, ahora es hoy. Te duermes. Y cuando te despiertas, ya no es hoy. Es mañana…

–     … (¿?) …¿Pero hoy es fiesta?

Entonces, me ponía de los nervios, y sin querer, o queriendo ¿quién sabe?, que a esas alturas el santo Job, la paciencia y yo estábamos temblando, le golpeaba en el pie con la silla y me disculpaba:

 –         Perdona.

–         Tú, no. Perdona, la silla… aunque ya sé que ella no tiene boca.

Entre la risa y la desesperación, porque al final estaba claro que el que necesitaba concluir la explicación de ayer, hoy y mañana era yo, y no ella, me ponía a ver la tele. Que ya se sabe que relaja mucho… Como había carreras de motos, y por cambiar un poco de tema, le preguntaba a Tierna:

 –          ¿Quién va ganando?

–          No sé, creo que el que va delante…

Entonces, sí. Por fin, creía llegar al punto intermedio entre su lógica y la mía, y, definitivamente, pensaba que Tierna tiene alma de niña y yo la suerte de tenerla a mi lado.

(Extracto del libro de Jesús Jara DESDE MI PAYASO. CUADERNOS DE NAVEGACIÓN)