Ponerse la nariz: instrucciones de uso y efectos

Un simple gesto que puede cambiarnos la vida.

Al ponernos la nariz nuestros ojos se abren mucho y nuestra forma de percibir se amplifica.
Entonces, nuestra manera de accionar también se ve modificada por la espontaneidad, la curiosidad y la presencia, presencia de presente.
Nos dejamos llevar y el juego es el patrón de nuestro barco… nos damos permiso, nos desinhibimos y dejamos aflorar nuestro auténtico yo sin juicio.

JuGar y no JuZgar.

Respiramos, sentimos y expresamos, es decir, soltamos lo que está preso.
Dejamos aflorar las emociones, siempre aliadas del estado payaso, y entendemos que las cosas no son difíciles, sino apasionantes.
Un simple gesto que puede hacer aparecer la firme decisión de activar aquellas cosas de mí que permanecen escondidas detrás del blindaje.
Porque, aunque la nariz de clown es la máscara más pequeña del mundo, es capaz de hacer caer todas nuestras corazas.