Los amores reídos son los más queridos

Gran parte de la tradición artística, literaria y cinematográfica a lo largo de la historia nos da el mensaje de que amor y dolor van juntos, que son las dos caras de la misma moneda. Se nos crea una realidad en la que el sufrimiento y la pasión son elementos inseparables que dan la medida de lo verdadera que es una historia de amor. Son muchos los ejemplos en poemas, por ejemplo de Bécquer, en los que la entrega extrema es lo máximo:

Por una mirada, un mundo;

Por una sonrisa, un cielo;

Por un beso… yo no sé

qué te diera por un beso.

Parece que el mensaje es bastante claro: ¡Cuánto sería capaz de sacrificar por amor! Incluso podría llegar a sacrificar mi personalidad, mis elecciones, mis gustos, mi tiempo…

También están esas historias legendarias, desde “Romeo y Julieta”, pasando por “Lo que el viento se llevó” o “Casablanca”, hasta llegar a cualquiera de las comedias románticas actuales en donde todo es difícil, en donde todo son trabas, en donde hay que luchar contra viento y marea para poder alcanzar el amor eterno… ¿Eterno? ¡Como si hubiera algo eterno!

Y las canciones ¿qué me decís de las canciones? Amaral, ¿de verdad era necesario el “sin ti no soy nada”? Eso, ¿dónde me deja? ¿Quién soy si no estoy con él o ella? ¿Quién soy si no tengo pareja? NADA… ¿realmente soy “NADA”?

Sí, parece que según estos hitos culturales, automáticamente, amor y dolor van juntos. Sin embargo, la intuición, la emoción y también la razón nos dicen lo contrario.

Si algo no nos sienta bien, dejamos de comerlo, pero parece que en las relaciones esto no es posible; aunque no nos sienten bien, seguimos y seguimos erre que erre por si algo mágico (como hemos visto en tantas películas) ocurre y entonces ya todo puede ser “perfecto”. Si no es nuestra talla, no nos compramos el pantalón, pero parece ser que aunque no sea nuestra “relación”, nos esforzamos, nos machacamos, nos ninguneamos para intentar hacerla a nuestra medida.

¡Ah…Y, cuánto mal han hecho los refranes! Los amores reñidos son los más queridos. ¿En serio? Pues no estamos de acuerdo. Así que nuestra propuesta es instalar en nuestra mente, en nuestro cuerpo y en nuestra alma un nuevo mantra: LOS AMORES REÍDOS SON LOS MÁS QUERIDOS.

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Reír, disfrutar, sentir, fluir, jugar, escuchar, dar, recibir, respetar, sentir, aceptar… son verbos que, desde nuestro punto de vista, se conjugan en las relaciones sanas de amor, en las relaciones basadas en el buen trato y en el crecimiento… y también son verbos que se conjugan en el mundo de la expresión y del clown. Por eso pensamos que a través del humor, el juego payaso y las aportaciones de la psicología positiva podemos contribuir a sensibilizar a las personas para fomentar relaciones sanas, fortalecedoras y fluidas.

Si las relaciones de amor son complejas, muchas veces es porque cada persona entiende por amor una idea diferente. Por nuestra parte, en cualquier caso, sean como sean nuestra idea de pareja, apostamos porque incluyan estas ideas y sentires:

  • Practicar el amor significa aprender a tratarnos con respeto y confianza, por las otras personas pero, sobre todo, por uno mismo, por una misma. –> Y sabemos que desde el juego clown esto se propicia y se fomenta, de forma que, a través del estar payaso, podemos ser conscientes de actitudes y hábitos que tenemos automatizados en las relaciones con otras personas y que no siempre son saludables: falta de escucha, necesidad de control, falta de integración… O también podemos darnos cuenta de otras actitudes que sí favorecen los vínculos de buen trato: capacidad de atender, de estar presentes, de expresar… Y ya se sabe que en este camino el autoconocimiento es el primer paso para la transformación, y nuestra parte payasa puede ser una buena cómplice.
  • Sentir amor es sentir una conexión que, como dice Brené Brown, es “la energía que fluye entre las personas cuando se sienten vistas, escuchadas y valoradas, cuando pueden dar y recibir sin juicios y cuando, a partir de la relación, ganan sustento y fortaleza”. –> Y esto, que lo vemos continuamente reflejado en las dinámicas que planteamos en los cursos, es incompatible con el dolor y el sufrimiento. La aceptación y el sí mágico en los juegos y en la improvisación, son máximas para la construcción conjunta de historias y situaciones. Todo es posible desde lo que la otra persona me da, si dejo atrás el afán de imponer mi criterio o la soberbia de creer que “yo lo haría mejor”. La idea es sumar, no restar.
  • Amar significa dar permiso a nuestra imperfección y a la imperfección de la otra persona; con compasión y humanidad. –> Y en el juego clown, nuestra autenticidad es nuestra mayor y mejor aliada, nuestra mejor posesión porque desde el clown decidimos ser reales y mostrarnos tal cual somos, con honestidad y humildad. A través de la nariz de clown nos percibimos tal y como somos, perfectamente imperfectos, maravillosamente imperfectas y, aún así, nos amamos, con ternura, empatía y humor.
  • Por otro lado, el amor es una parte importante de una relación de buen trato, pero además tiene que haber otras cosas: humor, comunicación, aprecio, libertad, respeto, autenticidad, espacio… Creemos que las relaciones son más sanas cuando priman las emociones luminosas y positivas: alegría, gratitud, ilusión, entusiasmo… Ellas nos expanden y amplían como personas, al tiempo que también propician y generan más humor y amor. –> Y si bien, desde el juego clown, todas las emociones tienen cabida, el impulso payaso natural y principal es fluir hacia el placer, hacia lo positivo, hacia la luz…

Así pues, en la vida puede ser maravilloso contar con alguien que nos quiera, pero que nos quiera bien… y también querer a alguien, pero quererle bien. Cada persona puede hacerse responsable de sus actos, de su crecimiento, de su felicidad, de su forma de amar, y un primer paso es distinguir entre lo que alimenta y potencia relaciones positivas, generosas y constructivas y lo que no… entre lo que nos hace sufrir y lo que no… El humor y el clown pueden ser herramientas eficaces en este camino porque nos ayudan a mejorar la comunicación y la relación entre las personas, dando valor a nuestras emociones, facilitando la integración y aportando una nueva mirada que nos potencia como seres que aman y se dejan amar… y que apuestan por un nuevo refrán: LOS AMORES REÍDOS SON LOS MÁS QUERIDOS.

Amaia Prieto y Jesús Jara