Escritos diversos

PENSAMIENTOS FILOSÓFICOS, DECLARACIONES DE AMOR, POESÍAS Y CONSIGNAS POLÍTICAS DE PAYASOS Y PAYASAS EN IMPROVISACIONES DE LOS CURSOS

Pensamientos filosóficos

“Árboles que crecisteis en el jardín de nuestro palacio ¿porqué no nos disteis la sabiduría eterna? Tristroncete y Don Cecilio

“Todos los prismas de la vida son desiguales, excepto uno, el de la muerte”. Tenro y Conciso

“El destino nos lleva más allá del camino horadado por la decisión”. Misteria y Pilar

“Inercia o decisión, esa es la cuestión”. Mari Fresa

“Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo”. Charreta Magliari

Declaraciones de amor

“Tus ojos son como
el amanecer de un pueblo
surgiendo de las llamas.
Y mis labios besarán
cada diente de tu voluptuosa boca”.
Espiritroncho y T-Shira

“Déjame olvidarte
cuando te digo algo,
amor.

Pero no escuches
sin esperarme”.
Misteria y Marcos

Poesías

“Las flores y las castañas son muy bonitas
¡Ay, ay, ay! ¡Qué bonitas son!”
Calvin Clown y Burbuja

“La flor del maracuyá
nunca explota
naranja ni limón
hasta el anochecer”
Anónima y Pilar

“Vivo sin vivir en mí
y es una pena muy grande
porque viviendo así,
no llego a ninguna parte”
Sostenida y Completa

Frases políticas

“Las decisiones que yo tome de ahora en adelante os concernirán a todos vosotros. Por tanto, pensaros bien si me votáis”. Parraxio

“Y si algún día llego a ser presidenta… ¡Qué güay!”. Pirueta

“Todos estáis equivocados… incluso yo”. Conciso

“Puedo prometer, pero no prometo…”. Canelo

“Soy ministra de la libertad y me importa todo un carajo”
“Soy ministra de la libertad, me importa todo un carajo y aquí mando yo”
Cabriola

“Vota Pedito. Partido demócrata involucionista total obrero”
Tenro, Sostenida y Charreta Magliari

DI_KAT-Y-BAT-PARADISIACOS

EL IMAGINARIO PAYASO

Sus casas

“En mi casa las paredes y el suelo no son horizontales y verticales, tienen formas diversas e inclinadas”

“Mi televisión es una caja en la que todo el tiempo hacen dibujos animados con muñecos de verdad, como si fuera un guiñol”

“Tengo un perchero en la entrada de mi casa para colgar los zapatos”

“No tengo taza del váter, sino una bañera enorme de color rojo”

“El patio de vecinos interior es una pista de circo”

“Para sentarse en su sillón favorito hay un tobogán por el que se tira y cae en él”

“En la casa sólo hay una puerta. Si pongo el cartel de Comedor, entro al comedor. Si pongo cocina, entro a la cocina, y así sucesivamente”

“El techo está formado por paraguas de muchos colores puestos al revés”

“La alcachofa de la ducha es una trompa de elefante”

 A la hora de comer

“Cuando como sopa de letras, en el momento de cargar la cuchara siempre aparece en el plato la palabra payaso”

“Para comprobar la temperatura del aceite de la sartén, meto el dedo”

“Preparo pollo asado con narices de payaso que lo adornan”

“Pongo una salchicha en la sartén y me voy. Cuando vuelvo se ha convertido en un exquisito cordero relleno”

“Como espaguetis muy largos con pétalos de flores”

“Mi plato preferido es una mezcla de flag mezclado con gusanitos. Un chupa-chup hace de cuchara y de paso, también lo mordisqueo”

“Como elementos de mi casa de chocolate. Poco después vuelven a crecer, de manera que nunca se agotan las reservas ni los muebles u objetos”

“Mi plato preferido es tortilla de patatas con regaliz”

“No tengo que fregar porque los platos se limpian entre ellos”

“Como los pétalos de una margarita, diciendo cada vez sí, no, sí, no…”

“Mi comida favorita es de primero sopa de gominolas y de segundo, filetes de pizza”

“Me encanta hacerme y comer tortilla de tornillos”

 Su interior

“Mi cerebro está lleno de estanterías y cajones con personas en constante actividad”

“Mi cerebro es una bombilla conectada a una etapa de potencia. Se enciende cuando tengo una idea”

“El sonido del corazón lo hacen personas que están dentro tocando percusión”

“El corazón es una maceta con una flor”

“Las venas son toboganes similares a los de los parques temáticos de agua. Todo lo demás tiene formas geométricas”

“Todo por dentro está lleno de aizcolaris (cortadores vascos de troncos) que no paran de trabajar”

“Los órganos tienen forma humana y para pasar de uno a otro tengo puertas giratorias”

“Todo el interior es un mecanismo de relojería movido por un corazón en forma de globo rojo”

“Todo el interior es como un tetrix que está en constante reacomodación”

“La organización de los fluidos es similar a la del tráfico de una ciudad. Semáforos, autobuses, carriles… y está todo lleno de millones de hombrecitos con narices rojas”

“Dos ruedas de molino de agua sacan la orina de la vejiga con un cubo”

“Toda la organización es a base de cuerdas y poleas, y está a cargo de diminutas réplicas de mi propia payasa, que se comunican a través de los destellos de sus narices rojas”

“El interior es una fábrica que produce sonrisas que salen por mi boca”

“Mi vejiga es una piscina y yo nado en ella”

“Todo el funcionamiento interior está a cargo de enanitos. En el cerebro provocan corrientes de aire para tener ideas, en el sexo mantienen un fuego encendido constantemente, en el corazón acarrean cubos de sangre sin parar…”

Sus sueños maravillosos

“Como un pastel que me gusta mucho y a cada bocado que doy se hace más grande”

“Sueño con un aplauso interminable del público”

“Vuelo en una hoja de una lechuga”

“Sueño que voy por la calle y se me va uniendo gente, cada vez más y más. A nuestro paso todo va cambiando (estética y valores)”

“Vuelo y reboto entre pompas de jabón”

“Paseo en una bicicleta grande por el fondo del mar”

“Voy saltando de montaña en montaña, entre las nubes, y por momentos vuelo”

“Sueño que hago un paseo sensual a través de todos los sentidos por el bosque”

 Sus buenas noticias

“Que el melón y la sandía se han casado

“Acaba de nacer un primo mío y tiene nariz de payaso”

“A un payaso que vive en un árbol le comunican que le ha tocado un columpio en un sorteo”

VIAJE-copia

CARTAS Y TESTIMONIOS. ESCRITOS Y REFLEXIONES. TEORÍAS CREATIVAS, PRÁCTICAS APASIONANTES… DE ALUMNADO, AMIGOS Y COMPAÑERAS CON QUIENES HEMOS COINCIDIDO A LO LARGO DE LOS AÑOS:

Jesús Martín, profesor de Instituto. Granada. De mí, y ya voy acabando, dejadme que os diga que lo que nos habéis aportado está empezando, después del primer asombro y algunos miedecillos, a ayudarme mucho. Cuando me matriculé en el curso y sopesé vuestra propuesta, tuve la intuición de que el ejercicio de clown podría ayudarme a crecer desde esa infancia no zanjada que tanto me condiciona. Quiero decir que encontrar una manera abierta y sin máscaras de hacer fluir, en clave creativa, mis emociones más elementales, podría ayudarme a sentir que niñez interior y madurez no son estados contrarios o incompatibles, sino vertientes complementarias del desarrollo interior y de la autorrealización. Y el trabajo con vosotros me confirmó plenamente dicha intuición. Por eso, y por el ambiente agradable y cálido que entre todos fuimos logrando, pude sentirme tan a gusto, y pudo (ha podido) esta experiencia arraigar tan fuerte en la zona de mi aprendizaje y de mis necesidades.

Jose Carlos Soto y Rosana Mira, payasos, formadores y teatreros. Alzira. Descubrimos todo un mundo apasionante, loco, tierno… un universo ilimitado dentro de nuestros limitados cuerpos, y lo dejamos salir a través de nuestros payasos. A veces, ver las cosas desde ahí ayuda mucho y si todos dejáramos libre el clown que llevamos dentro el mundo funcionaría mejor. Cuando damos clases de teatro en los colegios, al estar en contacto con los niños y ver sus reacciones tan espontáneas, nuestros payasos se alimentan y crecen. Es curioso y divertido observar a las pequeñas, y ver con que ganas se ponen la nariz roja y están dispuestas siempre a probar cosas, a jugar. Con qué pasión abordan todas las propuestas que les hacemos, sin ningún miedo a caerse, a equivocarse, sin ningún sentido del ridículo.
Tenemos que recuperar esa capacidad innata de sorprendernos, de descubrir sin miedo a caer, de disfrutar sin pensar demasiado… de jugar… de ser niños y niñas otra vez… Y lo podemos conseguir sólo con una nariz roja de goma. Si nos preguntaran dónde está el elixir de la juventud, responderíamos que en la nariz roja. Es mágica, tiene la particularidad de que con ella el tiempo cobra otra dimensión, las cosas se ven de una manera distinta, sentimos de una forma especial, respiramos una esencia secreta, incluso nuestra mente se relaja… una utopía. Concedámonos la posibilidad de ser libres y de disfrutar a través de la nariz roja siempre partiendo del respeto hacia la vida y hacia lo que nos rodea, sea animado o inanimado.

Elena Castillo, cuentacuentos y payasa. Santa Cruz de Tenerife. Era asombroso ver cuánto nos cambiaba a cada persona el hecho de ocultar nuestra propia nariz debajo de otra que hacía que te vieras de una forma distinta, y los demás también. Claudia contó el último día de clase que yo no le caí bien a primera vista – algo que en absoluto me ofendió, manda esa ley de la química que hace que nos caigamos bien o mal, sin ningún motivo – y que sus sentimientos cambiaron en cuanto me puse la nariz…
…Jesús nos enseñó que un payaso no machaca ni se deja machacar, que a veces putea, pero solo lo suficiente y con ternura, que es su ingrediente principal. Que sabe plantarse para que no lo avasallen. Que aunque no busque problemas, parece que los atrae. Que si no mira, no existe. Y sobre todo, que un payaso nunca fracasa: aquello que no consigue por una vía, lo logra por otra, o cambia de objetivo, pero nunca se siente fracasado…
…En los ejercicios, queriendo o no, revelábamos cosas. Yo puse de manifiesto lo mandona que soy, mis deseos de venganza y mis recursos vocales, que acompañaban a los movimientos siempre que era posible. No sé si dejé ver mi ternura – que es lo más importante de un payaso -, pero disfruté de la de los demás…
…Los payasos actuamos un día, era la manera de enseñar nuestro trabajo. Esta vez el público que se reía no éramos nosotros mismos, sino los integrantes de los demás módulos. A la actuación en la sala se añadió el almuerzo de aquel día, en el comedor. Unos cuantos payasos recogieron los tickets y sentaron las personas a la mesa para luego, cuando les vino en gana, cambiarlas de sitio, servirles la comida y hasta amenizársela. ¡Y cómo!
…El último día fue duro. A mis queridos compañeros payasos, por la mañana, les dije que si querían les contaba un cuento. Me dijeron que sí. Era un cuento sobre el que había cambiado de opinión, que hasta entonces me parecía triste y que a partir de aquel momento sería un cuento sobre la generosidad. Yo estaba al borde de las lágrimas, así que respiré hondo y empecé:
“Había una vez un hombre triste que fue a ver al médico para que le curase de su melancolía. El médico lo reconoció a fondo y le dijo:
– No he podido encontrarle nada malo, pero voy a darle un consejo. Hay un circo en la ciudad, vaya esta misma noche. Verá al gran payaso Grock, que es tan divertido que no podrá parar de reírse en una semana.
– Doctor – dijo el paciente triste -, yo soy Grock.”
No lo conté exactamente así, pero enmendé mi error antes de levantarnos. Les dije que hasta entonces ese cuento no tenía rostro. A partir de ahora el payaso del cuento tendría su cara, la de Pedro, la de Valentín, la de Nando, la de Inma, la de Jose, la de Jesús, la de Claudia… La de todos ellos. Antes de despedirnos, nos sumamos a la lucha de Jesús Jara, aquella en la que se había propuesto que la palabra payaso dejara de ser un insulto.

Mama Lula, diseñadora y licenciada en Bellas Artes. El Saler. Tenía muchas ganas de contarte hasta donde me ha llevado esta payasa que empecé a encontrar en tu curso de Xirivella.
Usé la nariz como modo de estar clown en situaciones cotidianas, como leer un manual de un electrodoméstico o un catálogo de tornillería, cocinar, ver un partido de fútbol… ¡Qué experiencia! Lo banal no existe, todo tiene un valor y una importancia esencial. Una mirada sin prejuicios, lúdica, invita a una curiosidad extrema que permite que te sorprendas y disfrutes de ello. Y que comuniques tus hallazgos a los demás. Así que, consciente de la maravillosa herramienta que es esta pequeña nariz roja seguí utilizándola para diseñar y así nació la clown diseñeitor Mamá Lula, con obras tan serias como la auténtica mesa tijeras, los candelabros no hay, los muebles algodón-cotón o la sillita malherida. ¡Ah! También la utilizo para pintar y, bueno, ¡cómo me lo paso!
Cuando me propusieron que montara un curso de quince días en La Martene (Bélgica) para profesores de Bellas Artes e Historia del Arte, no lo dudé, la payasa diseñeitor sería mi stage. Estaba emocionada y curiosa, una experiencia tan personal y tan descontextualizada, un clown fuera del teatro. ¿Funcionaría?
Funcionó. ¡Y cómo! Transmitir una vivencia y sentir que abres una puertecita a personas tan bonicas, que se despiden de ti con agradecimiento y lagrimillas no fue nada con el placer de inducirlos a un estado clown y observar sus respuestas a las propuestas planteadas.
Así, una elegante y minimalista Artista Zen, pulcra y cuidadosa con sus exquisitas acuarelas japonesas (cuando no lleva nariz roja), se pone la nariz y termina arrancando una pastilla de acuarela roja que le sirve de nariz (valga la redundancia de narices) en el retrato que le está haciendo a su compañero clown. Otro clown diseñeitor, al salírsele un papel un poco fuera de la mesa, descubre que puede seguir pintando fuera de ella y termina poniendo papeles por todo el espacio y sigue trazando su dibujo como si fuera una carretera. Un clown se echa al suelo y pinta los papeles que ha pegado debajo de la mesa, otros dos utilizan sus espaldas como soporte y pintan a base de chocarse y restregarse entre ellos… Y así hasta dieciséis propuestas locas y muy interesantes.
Cuando colocan y muestran sus trabajos, son creativos, ingeniosos y divertidos, a la vez que minuciosos y detallistas. Unos colocan sus cuadros en una sillita un poco tapados para que no se resfríen, o aprovechan un rayito de luz del sol para que ilumine un detalle preciso, y todos presentan sus trabajos-hallazgos con gran emoción, intentando sorprender a los demás y alegrándose de hacerlo. Tanta alegría, real y comunicativa, contrasta enormemente con la convencionalidad, tanto en los retratos como en la manera de exponer sus trabajos cuando realizaron la misma propuesta sin la nariz roja.
Aprovecho esta carta para agradecerte haberme abierto una puertecita para poder trabajar seriamente la alegría del corazón, que se encuentra con la inocencia de seguir mirando al mundo como si fuese un traje nuevo.

María José Malpica, socióloga. Sevilla. Queridos clowns, soy la payasa de María José y acabo de hacer un gran descubrimiento en un rollo que encontré. Un rollo que protegía un pergamino antiguo. Su contenido me ha llenado de asombro, ya que explica el origen universal de los payasos y desvela cómo perdieron sus narices.
La caída de los primeros payasos sobre la Tierra, que en otras mitologías han sido llamados Adán y Eva, fue tan fuerte y tan frontal que perdieron al mismo tiempo sus narices y su memoria. Así que ellos mismos y sus descendientes vivieron durante muchas generaciones como unos seres llamados humanos.
Pero un día cualquiera del siglo XVI estaban Romeo y Julieta teniendo relaciones sexuales debajo de un ciruelo cuando, en la brega, Romeo se cayó de bruces y se encasquetó sin querer una hermosísima ciruela roja que estaba en el suelo, sobre su apéndice nasal. Julieta sufrió un terrible shock, y no solo porque medio polvo trastoca a cualquiera sino porque en su memoria, a pesar de ser un personaje trágico y romántico, comenzó a hacerse la luz y recordó su origen cósmico.
Parece ser que su destino trágico fue una mascarada y que a partir de ahí fundaron la primera compañía de payasos ambulantes, convirtiéndose así en los segundos padres de la humanidad. Pero esta vez eran conscientes.
Vinieron luego tiempos difíciles, aunque Romeo y Julieta dejaron por escrito su descubrimiento para evitar que algún otro impacto fuerte hiciera de nuevo perder a los seres humanos sus narices y sus memorias.
Las guerras, el poder y esos juegos con que los hombres se distraen les hicieron olvidar de nuevo, pero aquí y allá, gracias a la generosidad de los ciruelos y a los escarceos sexuales de los seres humanos, la gente se fue tropezando con sus narices. Vosotros sois el vivo ejemplo de ello y ahora yo también.
En fin, termino que estoy cansada. En el pergamino se explica que el planeta del que proceden los payasos es bello, simpático y, sobre todo, muy divertido. Parece ser que se cayeron a la tierra porque estaban jugando y se pasaron un poco.
El secreto esencial que encierra el pergamino es que cada vez que un ser humano descubre su nariz la Tierra adquiere alguna de las características del planeta de origen. Es decir, se hace un poco más bella, simpática y divertida. Un beso.
P.D. Se me olvidaba. Cada vez que un clown vuelve a su planeta seis humanos encuentran sus narices.

María Cortés. Física y payasa. Madrid. La materia payasa: Desde la antigua Grecia la humanidad se ha preguntado acerca de la constitución de la materia. Tales de Mileto supuso que todo estaba constituido por agua y Empédocles imaginó que todos los cuerpos estaban formados por aire, fuego, tierra y agua en distintas proporciones.
Los atomistas introdujeron por primera vez la idea de que la materia estaba formada por pequeños ladrillos de distintos tipos que daban lugar a los distintos elementos. Hoy sabemos que estos átomos están constituidos por otras partículas más pequeñas y éstas a su vez por otras.
¿Hasta dónde llega este proceso? Hoy por hoy, hasta los leptones y los quarks. Estos últimos son famosos en toda conversación metafísica tanto por su inolvidable nombre (que se mantiene hoy en el lenguaje nativo de los patos en honor a la mascota del físico que los descubrió) como por las múltiples ocasiones en las que son nombrados en películas americanas de meteoritos, tornados, Bruce Willis y demás dramas naturales.
El físico Gell-Mann, que en 1964 habló con su mascota y ésta le reveló la existencia de los quarks (o ladrillo en el lenguaje de los patos), determinó que había seis de estas partículas distintas entre si y las denominó Belleza, Verdad, Encanto, Extraño, Arriba y Abajo. Los físicos de su entorno se rieron de él y le dijeron que era tan absurda la teoría que los nombres eran apropiadamente descabellados. Imagino como Gell-Mann volvió a su casa aquella noche y acarició a su pato con una débil sonrisa, mientras decidía que lo mejor era no contarle lo ocurrido.
Hasta hoy el nombre se mantiene, así como la creencia de que la presencia de un quark bello en una partícula le otorga a ésta una carga de belleza que los físicos de todo el mundo explican en las universidades comparándola con la carga eléctrica ¡Qué absurdo! No hace falta ser físico ni ser muy listo para saber que no es lo mismo tener carga negativa que tener carga de belleza.
Después de esta interminable (incluso para mí) introducción, expongo mi hipótesis: la materia de la que se nutre el ser humano está compuesta exclusivamente por los tres últimos quarks (Arriba, Abajo y Extraño) en distintas proporciones. Por motivos aún sin determinar estos quarks se transforman, de forma instantánea y casi mágica, en quarks de Belleza, Encanto y Verdad en el momento en que el ser (únicamente humano) se coloca una nariz de payaso.
Entonces, desde fuera, lo vemos bello, verdadero y encantador y percibimos sus cargas. Desde dentro, el simple y llano ser humano se siente bello, encantador, verdadero, se gusta a si mismo y se siente bien. Distingue la carga de cada una de las partículas de su cuerpo, siente mágica su sangre, sus órganos. Sus cargas afectan al entorno, perturbándolo, creando campos que alteran a los que se encuentran próximos.
Y cuando ese payaso hermoso se quita la nariz el proceso se invierte. En este punto tengo dudas acerca del mecanismo que tiene lugar, pero sospecho que hay un primer estado intermedio en el que los quarks payasos se transforman en quarks extraños de forma lenta, uno a uno, provocando una combinación de sensaciones en la persona, que nota la carga de extrañeza y restos de belleza.
Poco a poco, la extrañeza se va transformando en quarks humanos sin carga digna de mención. Desaparecen los campos que irradia, aunque los que irradió dejan una alteración en los del entorno que sospecho que nunca se olvidan.
Alguno ya estará pensando ¿y cómo demostrar eso? La hipótesis no está comprobada y creo que es imposible hacerlo. Para ello necesitaríamos un gas payaso sobre el que experimentar y si lo tuviéramos, ¿no seria mejor desperdigarlo por el mundo y dejarnos de experimentos?
Otra posibilidad sería arrancarle un átomo a un payaso pero… ¿Qué clase de individuo sería capaz de semejante atropello?
En fin, todo es pura especulación pero todos aquellos que se colocaron una nariz y permitieron que la transformación tuviera lugar, o aquellos que disfrutaron de ver a algún payaso verdadero estarán de acuerdo conmigo en que se produce un proceso mágico que herecería la pena estudiar.

Francisco Javier Hermoso, comercial. Málaga. Asistir al curso ha sido muy importante para mí, me emociona y me siento muy feliz cuando contribuyo a hacer felices a los demás. Una noche del curso lo experimenté en la calle y fue fantástico. Alba, Blanca, Estefi, Javi Montes y yo, después de cenar, decidimos que nuestros clowns pagasen la cuenta y que desde ese instante y hasta llegar al albergue sólo existieran ellos. De camino y en piña fuimos ejecutando misiones divertidas y disparatadas como:
1 – Carrera hacia una farola con normas clown: intentar llegar primeros y a la vez intentar que no llegue el compañero, pero la llegada hay que hacerla juntos con celebración posterior, petición de aplausos y agradecimiento al público.
2 – Cruce de carreteras con los ojos tapados y cagados de miedo. Eso sí, cuando está verde el semáforo, ¡no somos clowns suicidas!
3 – Subida a un banco a la pata coja y posición de ave flamenco. Dos niños asistieron de público y amonestaron a otro que nos insultó desde una ventana. Nos preguntaron cuál era la misión y les contestamos que le preguntasen al banco. Algo más adelante volvimos la mirada para ver qué hacían y les sorprendimos subidos al banco en la misma postura que adoptamos nosotros.
4 – Una vez en el albergue y tras sumar nuevos clowns: Fernando, Ana, Diana y el novio de Blanca… Al salir de la habitación nos topamos con un repartidor de pizzas y le escoltamos hasta el punto de entrega. Tenías que haber visto la cara de la persona que recogía el encargo. Le acompañamos hasta la moto y, bajo la atenta y atónita mirada del vigilante del albergue, contamos hasta tres para la colocación del solemne casco: euforia, aplausos y pequeña persecución cuando marchaba.
5 – Conseguimos que una chica nos fotografiase con una magnífica e imaginaria cámara clown.
6 – Lo mejor de todo: nos encontramos con un hermoso niño asombradísimo de vernos, Emilio, de aproximadamente ocho años. Nos presentamos dándole la mano y tocando sus preciosos y redondos cachetes. Un familiar de Emilio nos quiso invitar a unos refrescos (cerveza no, ¡qué curioso!), pero estábamos de misión y no podíamos beber. Más tarde llamamos la atención de otro niño, Pablo, de dos añitos, que iba en brazos de su madre junto a su padre. También nos presentamos e intercambiamos algunas habilidades. ¡Él sabía imitar animales! Nos asustó mucho cuando hizo de tigre y rió sin pausa cuando hicimos de bandada de patos.
Fue una experiencia increíble que contribuyó mucho al subidón del siguiente y último día.
Muy ilusionado, me despido de ti hasta otra pronta conversación.
Recibe un beso de algodón y un abrazo de peluche.