DERECHO A REÍR, DERECHO A VIVIR

Todos los seres humanos, mujeres y hombres, altos y bajos, flacas y gordas, de derechas y de izquierdas, urbanitas y rurales, heteros y “lesbis”, africanos y chinos, con hogar o sin hogar, desplazados o afincados, creyentes o ateos… todas las personas tenemos emociones, todas las personas sentimos tristeza, alegría, amor…

Si bien es cierto que no siempre las expresamos o, a veces, las expresamos mal. Creemos que, hasta ahora, los seres humanos no hemos sabido gestionar bien nuestras emociones y muchas veces hemos peleado entre nosotros por miedo. Por miedo al extranjero, por miedo a perder lo que consideramos nuestro, por miedo a ser perjudicados. Sí, por miedo se han cometido y se cometen verdaderas barbaridades.

Barbaridades como las incontables guerras, como el desplazamiento de millones y millones de personas por culpa de los conflictos, de la pobreza, la desigualdad, la falta de libertad y derechos básicos. Barbaridades como que España solo haya acogido 1.212 refugiados de los 17.387 que se comprometió. Barbaridades como recluir a las personas que piden asilo y refugio en espacios inhabitables e inhumanos. Barbaridades como cerrar fronteras ante una emergencia y no cuidar a quienes lo necesitan. Barbaridades como votar a Trump, a Le Pen, a Putin, a Florentino Pérez, a mi vecino del 5º para la Comunidad. Barbaridades como hacer helado con sabor a sobrasada, a fabada, a ajoaceite…

Afortunadamente, uno de los antídotos del miedo es el amor, el amor a uno mismo y el amor a la vida, a la humanidad, a la Madre Tierra. Porque cuando hay amor, no hay odio, no hay miedo.

Y también es importante el humor, porque reír sana y te aligera la rabia, la tristeza o el miedo. Si ríes con alguien, es más difícil que quieras hacerle algo malo, o ignorarle, o mirar hacia otro lado… La Risa es uno de los bienes más preciados de la humanidad. La Risa es buena, bonita y barata. La Risa es democrática porque todos y todas podemos tener acceso a ella. Y como dicen en Médicos sin fronteras: “quienes hemos combatido tantas epidemias, sabemos que solo existe una invencible: la Risa”.

Lo cierto es que en este planeta, en este siglo XXI hay muchos desequilibrios, muchas injusticias y muchos de los derechos humanos no se cumplen. Es terrible que haya fronteras y, como consecuencia, rutas migratorias en las que muchas personas que huyen de la guerra o del hambre sean víctimas de la violencia y de los abusos a manos de los traficantes con la complicidad de los estados, como ocurre en tantos y tantos lugares del planeta.

Sí, a veces es complicado mantener la esperanza, pero si no la hemos perdido todavía, querida gente, es porque, de alguna manera, somos optimistas. Y el OPTIMISMO, al fin y al cabo, es una actitud, una disposición de las personas a tener expectativas positivas para el futuro.

Habrá quien piense: “pero tener una actitud optimista no asegura acabar con los negativos efectos medioambientales que produce el expolio de los recursos naturales por parte de algunas empresas, o acabar con el empobrecimiento de los países debido a la neocolonización occidental, o acabar con los niños soldado… o con el tráfico de personas… o de armas…”  Efectivamente, una actitud optimista no resuelve automáticamente todos los problemas, pero sí asegura que te sientas mejor contigo mismo, que tengas más ganas de seguir adelante, de echar una mano, de comunicarte y relacionarte con otras personas para aportar un grano de arena y de que otras personas quieran relacionarse contigo para conseguirlo.

Ese es el camino que, desde nuestro punto de vista, podemos tomar para ir resolviendo, poco a poco, grano a grano, gota a gota algunas de tantas injusticias.

NO TENEMOS EN NUESTRAS MANOS LAS SOLUCIONES PARA TODOS LOS RETOS, PERO ANTE LOS RETOS SIEMPRE TENEMOS NUESTRAS MANOS.

(Extracto de la Clownferencia “DERECHO A REÍR, DERECHO A VIVIR”, dada por Jesús Jara y Amaia Prieto en LAS JORNADAS DE EQUIPOS EDUCATIVOS de ANMISTÍA INTERNACIONAL CV, Benifaraig _ Junio 2017)

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